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La deuda eterna.
La deuda eterna. — (N&P)

La reestructuración de la deuda es un tema que está lejos de haberse cerrado, ya que aún falta la negociación clave con el Fondo Monetario Internacional.

Hoy el país se encuentra en una situación difícil en materia fiscal dado que, ante la situación de la pandemia, necesita recursos adicionales para poder apoyar a las empresas y hay personas que presentan dificultades para poder trabajar. A eso se agrega un contexto donde se ve limitada la capacidad de recaudar por la caída en el nivel de actividad. 

No es una situación de fácil resolución. Está claro que esa solución no es la que se llevó adelante durante el gobierno de Mauricio Macri cuando el Tesoro tomó deuda en dólares para financiar gastos corrientes en pesos.

Pero el Tesoro tenía que vender esos dólares al Banco Central, que para obtener los pesos correspondientes que le pagó al Tesoro debía recurrir a la emisión monetaria o a tomar deuda, ya sea a través de Lebac o Leliq.

En definitiva, terminó endeudándose en dólares y en pesos, dado que el Banco Central tenía que emitir o endeudarse en pesos para financiar el déficit fiscal.

Más allá de que la Argentina no puede hoy tomar deuda en el exterior, los países, en general, financian su déficit fiscal en parte con emisión y en parte con deuda nominada en su propia moneda. Es lo que está haciendo el gobierno actual, pero en un contexto macroeconómico muy complejo.

Este tipo de deuda en moneda local es mucho más fácil de refinanciar y, eventualmente, el Estado puede emitir pesos para financiar su pago.

En cambio, la deuda en dólares depende del grado de confianza de los acreedores externos sobre la capacidad de la economía de generar dólares genuinos. Esa confianza cambió abruptamente a lo largo del anterior gobierno.

Durante 2016 y 2017 el mayor nivel de reservas generadas por el endeudamiento en dólares, junto a altas tasas de interés en pesos, alentaron la entrada de capitales especulativos que aprovecharon un tipo de cambio planchado para obtener jugosas tasas de ganancias.

Parecía que los dólares sobraban pero el endeudamiento en dólares generado durante ese período no contribuyó a financiar el déficit fiscal, sino que, en una primera etapa, permitió aumentar el nivel de reservas y luego hacer posible una fuerte salida de divisas (además de financiar el déficit de cuenta corriente).

Ante la expansión actual de la oferta monetaria se requiere buscar otro tipo de soluciones como promocionar la demanda de nuestra moneda a través de generar mayores niveles de confianza en la política económica. También promover mayores niveles de crecimiento y desarrollar el mercado de capitales en moneda local. 

*Marta Bekerman, economista y presidenta de la ONG Avanzar.