Techo y trabajo: cómo reactivar la economía construyendo un millón de casas en todo el país – Negocios & Política
 

Viviendas para todos |Techo y trabajo: cómo reactivar la economía construyendo un millón de casas en todo el país

¿Cómo es el plan que elaboran algunos economistas del gobierno con eje en la inversión pública direccionada hacia la construcción de viviendas?
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“Siempre nos cuentan las perdidas pero nunca las ganadas”, relata el funcionario sentado en la mesa de un reconocido restaurante de Recoleta donde suele reunirse la dirigencia política porteña. La tarde primaveral invita a la charla. Este cronista escucha atento la exposición del joven economista que ejerce una representación pública de relevancia. La fuente revuelve el café, mira para ambos lados ?como cerciorándose de no ser escuchado por nadie inconveniente- y reitera un diagnóstico compartido por muchos: “lo que nos falla es la comunicación”.

El gobierno de Alberto Fernández no exhibe una galería demasiado amplia de batallas en las que haya salido triunfal. Más allá de la pesada herencia que lo obligó a arrancar el partido 0-3 abajo y de una pandemia que cercenó cualquier expectativa de reactivación, en lo que va de su mandato viene perdiendo contra la inflación, el dólar y el coronavirus. Pero también hay algunos aspectos que generalmente los propios funcionarios no comunican adecuadamente y que podrían encuadrarse dentro los aciertos de una administración, obligada a parchar antes que a proyectar.

“Ni el más crudo de los opositores deja de reconocer que el programa ATP permitió a miles de empresas abonar los salarios de sus trabajadores, así como el IFE asistió a muchas familias vulnerables. Se sumaron a la AUH más de 1.000.000 de personas, número similar al que tuvo el PROGRESAR, detonado por el macrismo”, apunta el hombre del gobierno. 

Y sigue: “Las políticas alimentarias para 2021 tienen un monto superior nominalmente en un 434 % con respecto a 2019, lo que implica un aumento por encima de cualquier índice de inflación; a implementación del plan Mil Días, recientemente enviado al Congreso para su aprobación, prevé la asistencia a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, e igualará definitivamente a todos los niños y niñas del país brindando la misma cobertura”.

El funcionario se envalentona, pide otra ronda de café y arremete con lo que se viene. “Para 2021 vamos por una reducción del déficit, atendiendo a la velocidad y la necesidad de una recuperación sostenible y no espasmódica, con un rol preponderante del Estado”, afirma mientras abre el sobrecito de azúcar.

“El déficit planteado para 2021 es de 4,5 % del PBI, aún mayor que el previsto para 2020 pre pandemia, atendiendo la inversión social necesaria para contener sectores vulnerables y apuntalar la recuperación. Y se apunta a un crecimiento en las exportaciones que sustente una acumulación de reservas y del salario real para fortalecer el mercado interno”, completa.

La pregunta es inevitable. 

- ¿Y el plan económico? ¿Para cuándo? Porque hasta ahora son todos parches. 

Ahí es donde el economista se pone más sigiloso, acerca su cuerpo a la mesa y barbijo de por medio, susurra: 

- “En eso estoy trabajando”. 

- Epa, a ver, cuente, no me va a dejar así, lo increpo. 

- “En Argentina hacen falta un millón de viviendas, hay que construirlas y dárselas a la población. Casas sencillas, 60 metros cuadrados, todos los servicios, para una familia tipo". 

- ¿Así nomás? ¿Sin poner un mango? 

- “El único requisito es que esa familia acepte trasladarse al lugar donde el Estado decida construir esa vivienda, porque tiene que haber un plan programado por región, con el objetivo de promover que la población participe de un proyecto productivo en cada zona de la Argentina”. 

- ¿Y qué se le pide a cambio?

- “Qué cumpla con su débito laboral, que será en alguna de las empresas que se tendrán que crear en la zona para generar los bienes y servicios necesarios para desarrollar el plan y que presente certificado de escolaridad y vacunación de los hijos”.

- ¿Nada más?

- “Nada más”.

- ¿Y con qué plata piensan construir las viviendas?

- “Un préstamo blando, que la Argentina pueda empezar a pagar con una gracia de tres años, pero con una finalidad concreta de reactivar su economía”.

- ¿Y esto ya lo presentaron?

- “Estamos dando las puntadas finales de la iniciativa para que el presidente la evalúe”.

 

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